miércoles, 16 de enero de 2013

Poesía del Antiguo Egipto: Canto del arpista





"Canción que está en la tumba del Rey Antef, el justificado, colocada delante del arpista.

Este buen príncipe es un hombre feliz,
un dichoso destino ha terminado ahora.
Una generación pasa,
otras permanecen,
desde el tiempo de los ancestros.
Los dioses que antes existieron descansan en sus pirámides,
nobles bendecidos también son enterrados en sus tumbas.

[Sin embargo], aquéllos que construyeron tumbas
y de quienes sus lugares han desaparecido,
¿qué ha sido de ellos?
He oído las palabras de Imhotep y de Horjedef,
cuyas sentencias son recitadas por todas partes,
¿qué hay de sus lugares?
Sus muros se han desmoronado, 
sus lugares han desaparecido, 
como si nunca hubieran existido.
Nadie viene de allí
para hablarnos acerca de su estado, 
para hablarnos acerca de sus necesidades,
para calmar nuestros corazones,
hasta que vayamos adonde ellos han ido.



Por tanto, alegra tu corazón.
El olvido te beneficiará,
sigue a tu corazón mientras vivas.
Pon mirra en tu cabeza, 
vístete con lino fino,
úngete con aceites propios de un dios.
Aumenta tus alegrías,
que tu corazón no se entristezca.
Sigue tu corazón y tu felicidad.
Haz tus cosas en la tierra como manda tu corazón
hasta que llegue a ti ese día de llanto.
El de Corazón Enfadoso no oye sus lamentos.
Los lloriqueos no salvan a nadie de la tumba.

Pensad: 
Pasa un día feliz,
no te aburras de ello.
Mira, a nadie se le permite llevarse sus bienes consigo.
Mira, nadie que parte regresa de nuevo."


Tomado de: Lara Peinado, Federico (ed.). (1991). El Egipto faraónico. Madrid: Istmo. 

Mitos del Antiguo Egipto: Teología Menfita de la Creación






"Los dioses que han nacido bajo forma de Ptah.
Ptah que está sobre el gran trono.
Ptah-Nun, el Gran Dios [que creó] a Atum.
Ptah el Grande es el corazón y la lengua de la Enéada.

<Ptah...> que dio nacimiento a los dioses.
<Ptah...>.
<Ptah...>.
<Ptah...>.
<Ptah que es Nefer>tum por la nariz de Re, diariamente. 
      El que se ha manifestado como el corazón, bajo el aspecto de Atum, el que se ha manifestado como la lengua, bajo el aspecto de Atum, es Ptah, el Gran Poderoso, quien ha infundido <la vida a todos los dioses> y a sus kau. A un mismo tiempo, en su corazón Horus nació como [una forma de] Ptah, y Thot sobre su lengua nació como una forma de Ptah. 
      Así se manifestó la supremacía del corazón y de la lengua sobre todos los <demás> miembros, según la enseñanza [que quiere] que el corazón es el elemento dominante de cada cuerpo y que la lengua es el elemento dominante de cada boca; [corazón y boca] pertenecientes a todos los dioses, a todos los hombres, a todos los animales, a todos los reptiles, a todo lo que vive, uno concibiendo y la otra ordenando cuanto aquél desea.
      Su Enéada está en su presencia, bajo la apariencia de dientes y labios; ellos [son los equivalentes] del semen y las manos de Atum. Así pues, la Enéada de Atum nació por medio de su semen y de sus dedos; la Enéada [de Ptah], en verdad, son los dientes y los labios de su boca, que pronunció el nombre de todas las cosas, y de la que brotaron Shu y Tefnut.
      La Enéada [de Ptah] creó el ver de los ojos, la audición de las orejas, la respiración de la nariz; éstos informan al corazón y es el corazón, por consiguiente, quien permite que todo conocimiento se manifieste; y es la lengua la que repite lo que el corazón ha concebido. 
      Así nacieron todos los dioses y fue completada su Enéada. Pues toda palabra divina cobró su ser según lo que había pensado el corazón y había ordenado la lengua. Así fueron creados igualmente los kau y las hemesut, que procuran todas las provisiones y todos los alimentos benéficos, gracias a aquella palabra. 




      Así, también [fueron creadas la justa recompensa] para el que hace acciones agradables, y [el castigo] para el que comete acciones punibles. La vida se concedió al ser pacífico, la muerte al criminal. Así fueron creados todos los trabajos y todas las artes, el hacer de las manos y en andar de las piernas, el movimiento de cada miembro de acuerdo con la orden concebida por el corazón y exteriorizada por la lengua, y que no cesa de producir el significado de todo.
      Sucedió, pues, lo que se dijo de Ptah 'Quién creó todo y dio el ser a todos los dioses'. Es él, en verdad, Ta-tenen quien creó a los dioses y de quien surgieron todos los bienes, alimentos, provisiones, las divinas ofrendas, todas las cosas buenas y hermosas.
      Se comprendió así que su poder era mayor que el de los [demás] dioses. Y Ptah se consideró así satisfecho, después que hubo creado todas estas cosas y todas las palabras divinas. 
      Él creo a los dioses, construyó las ciudades, fundó los nomos, puso a los dioses en sus santuarios, hizo prosperar sus ofrendas, fundó sus capillas y dio forma a sus cuerpos según el deseo de sus corazones. Gracias a ello los dioses pudieron penetrar en sus cuerpos hechos de todo tipo de madera, de piedras de todas clases, de barro, o de todas [las demás] cosas que pueden crecer sobre él y en las cuales ellas adquieren forma.
      Así fueron congregados en él todos los dioses con sus kau satisfechos y unidos al Señor de los Dos Países."


Tomado de: Lara Peinado, Federico (ed.). (1991). El Egipto faraónico. Madrid: Istmo. 


Poesía del Antiguo Egipto: El Sarcófago del Funcionario Uta, perteneciente a los Textos de los Sarcófagos




"[Tapadera del sarcófago]

Sacerdote-puro del rey, adscrito a los asuntos del rey, poseedor de la condición de imakhu cerca de su Señor, sacerdote funerario, encargado de los secretos de la pirámide 'Micerino es divino', el guarnicionero Uta.

[Lado este de la caja del sarcófago]

El director de los guarnicioneros, fabricante de las cajas de actas del rey, un encargado de los secretos que hacía las cosas según el deseo de su Señor en el trabajo de los guarnicioneros, Uta.

El director del curtimiento, cordonero del rey, que hacía las cosas como cordonero del rey según el deseo de su Señor, Uta.

[Lado oeste de la caja del sarcófago]

El director de los trabajadores de pergamino, que hacía los rollos de cuero del sacerdote-lector según el deseo de su Señor, conforme a sus órdenes, y que hacía las cosas cerca de la oficina del rey, cuando había llegado a ser designado [para trabajar] en el patio porticado, Uta."



Tomado de: Lara Peinado, Federico (ed.). (1991). El Egipto faraónico. Madrid: Istmo. 


Poesía del Antiguo Egipto: El llamado 'Himno Caníbal', perteneciente a los Textos de las Pirámides





"El cielo se nubla, las estrellas se oscurecen, 
los Arcos se agitan, los huesos de los Akeru se estremecen, 
cesan los movimientos cuando ellos ven a Unas que surge poderoso, 
como un dios que vive de sus padres, que se nutre de sus madres. 
Unas es el señor de la astucia, de quien su madre ignora el nombre; 
la dignidad de Unas está en el cielo, su vigor está en el horizonte, 
como [el de] su padre Atum que lo engendró. 
Después que lo hubo engendrado, aquél fue más vigoroso que él.
Los kau de Unas están detrás de él, sus hemsut están ante él, 
sus dioses están sobre él, sus uraei están sobre su frente; 
la serpiente-guía de Unas está ante él, 
la que vigila el alma, la que es de llama eficaz.
El cuello de Unas está firme sobre su busto.
Unas es el toro celeste, sobresaliente, que vive de la esencia de todos los dioses, 
que comió sus entrañas cuando aquéllos vinieron
-- llenos sus vientes de magia--
de la Isla de la Llama.
Unas es uno que está provisto, que ha incorporado sus espíritus; 
Unas aparece como aquel Grande, señor de Aquellos que ejercen sus funciones. 
El está sentado con la espalda [vuelta] a Geb, 
Unas es Aquél que es juzgado con Aquél cuyo nombre está oculto
en el día en que es degollado el Primogénito.
Unas es un Señor de las ofrendas, que anuda la soga; 
Unas come hombres y vive de los dioses, 
él es Señor de los mensajeros, el que distribuye mensajes.
Es el Aferra-vértices que está en Kehau, el que captura para Unas, 
es la [serpiente] de cabeza brillante que se los vigila y los castiga, 
es Aquél que está en la rojez quien se los encadena, 
es Khonsu, aquél que mata a los señores, quien los degüella para Unas
y extrae para él lo que hay en sus cuerpos. 
El Mensajero es aquél a quien él envía para castigar.
Es Shesmu quien hace los pedazos para Unas
y cuece comida con ellos en sus fogones de la noche.
Unas es quien como sus magias y engulle sus espíritus: 
sus grandes son para él su comida matutina,
sus medianos son para él su comida del atardecer,
sus pequeños son para él su comida nocturna; 
sus viejos y sus viejas son para él su fumigación.





Los aaty, septentrionales del cielo, son quienes le encienden las marmitas
que contienen las piernas de sus primogénitos.
Los que circulan por el cielo sirven a Unas, 
cuando se forman para él los hornos con las piernas de sus mujeres.
El ha recorrido los dos cielos en su totalidad, 
él ha pasado por las Dos Riveras.
Unas es el gran Cetro que tiene podería sobre los poderosos,
Unas es el halcón que vuela entre los halcones, el Grande.
A quien él encentra en su camino, él se lo come pedazo a pedazo.
La importancia de Unas está por delante de la de todos los nobles que están en el horizonte. 
Unas es un dios, el más anciano de los más ancianos. 
Le sirven los millares, le hacen oferta las centenas,
le ha sido donado el pergamino de Gran Cetro de Orión, el padre de los dioses.
Unas renueva su aparición en el cielo, coronado como Señor del horizonte, 
él ha contado las vértebras,
él ha cogido el corazón de los dioses,
él ha engullido la Roja, ha engullido la Verde. 
Unas se nutre de pulmones, de los que son sabios,
y está contento con vivir de corazones, así como de sus magias.
Él tiene náuseas cuando chupa los escupitajos de los que están en la Roja, 
pero se alegra cuando sus magias están en su cuerpo. 






Las dignidades de Unas no se escapan de él, 
después que ha engullido el saber de todos los dioses.
La duración de vida de Unas es la Eternidad,
su término es la perpetuidad
en ésta su dignidad de 'Aquél que hace si ama, que no hace si detesta', 
que se halla en el límite del horizonte, eternamente. 
¡Mira! Su alma está en el cuerpo de Unas,
sus espíritus están junto a Unas, 
su abundancia de manjares es mayor que la de los dioses.
Unas se reanima con sus huesos.
¡Mira! Su alma pertenece a Unas, 
sus sombras se han alejado de aquellos a quienes pertenecían.
Unas es aquél que surge, que surge,
que está oculto, que está oculto.
A los facinerosos no se les dará la posibilidad
de abatir el lugar del corazón de Unas entre los vivos en esta tierra, 
para siempre, eternamente."


Tomado de: Lara Peinado, Federico (ed.). (1991). El Egipto faraónico. Madrid: Istmo.